Chapter 2: TRECE AÑOS DE SILENCIO

—No te muevas. Voy.

Llegué en doce minutos. Khloe estaba sentada en una silla demasiado grande, con la mochila en las piernas. El director, un hombre paciente de gafas finas, había guardado la descripción: abrigo claro, carpeta con el logo mal impreso de la academia de Kim, prisa de quien representa a alguien más.

—No era personal del colegio —dijo—. Y el logo, al acercarlo, se veía recién pegado. Su hija pidió quedarse. Hizo bien.

Abracé a Khloe delante de todos. No me importó.

—¿La mujer habló contigo a solas?

—Solo en recepción, con la secretaria al lado. Dijo que si no bajaba, usted iba a perder la cabeza otra vez como en el video. Yo le dije que mi madre no pierde la cabeza. Que cuenta hasta diez y después decide.

El director sonrió a pesar de la gravedad.

—Puede llevársela el resto del día si lo considera necesario. O puede quedarse. Hoy reforzamos la reja.

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