Le Quedaban Siete Días De Vida Y Escribió Al Mafioso Equivocado-aurelle

Pero seguía pensando en el futuro.

Me decía que, cuando recuperara fuerzas, viajaría.

Que cuando terminara otro tratamiento, volvería a pintar con regularidad.

Que cuando pudiera organizar mejor mis gastos, compraría materiales nuevos.

Siempre había un después esperando.

Siempre encontraba una razón para seguir creyendo que la vida que deseaba todavía estaba por delante.
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Aquella tarde, el médico permaneció más tiempo de lo habitual mirando mi carpeta.

Yo observaba cómo pasaba las hojas, intentando adivinar algo en sus movimientos.

Conocía sus expresiones después de tantas consultas.

Sabía cuándo estaba satisfecho, cuándo necesitaba estudiar algún resultado y cuándo intentaba elegir las palabras adecuadas para comunicarme una noticia difícil.

Cuando cerró la carpeta, sentí una presión extraña en el estómago.

—Amelia —comenzó.

Levanté los ojos.
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—Dígame.

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