Le Quedaban Siete Días De Vida Y Escribió Al Mafioso Equivocado-aurelle

No sabía quién estaba escribiéndome.

Ni siquiera sabía si podía confiar en él.

Lo único que sabía era que mi mensaje había llegado mucho más lejos de lo que imaginaba.

Y que la persona al otro lado de la pantalla acababa de convertir una conversación desesperada en un misterio que no podía ignorar.

Mis dedos temblaron sobre el teclado.

Empecé a escribir una pregunta.

La borré.

Volví a intentarlo.

Finalmente envié las palabras que llevaba varios minutos conteniendo.

«¿Cómo sabes mi nombre?».

La pantalla indicó que el mensaje había sido enviado.

Me quedé esperando.

En algún lugar de Nueva York, Lucian Moretti seguía con su teléfono en la mano.

Y yo, sentada junto a un atardecer que quizá nunca terminaría de pintar, estaba a punto de descubrir que el desconocido al que había confiado mis últimos siete días no era en absoluto una persona corriente…

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