Reconocí algunos nombres.
Otros no.
—¿Qué es esto?
Richard se sentó frente a mí.
—Hace seis meses, nuestros auditores detectaron inconsistencias en las garantías de una operación inmobiliaria de Valeniuk Capital.
Pasé las páginas.
—¿Inconsistencias?
—Se utilizaron documentos que afirmaban contar con tu autorización para comprometer ciertos activos familiares.
Sentí que se me helaban las manos.
—Yo nunca autoricé eso.
—Lo sabemos.
Me mostró una copia.
Al pie de la última página había una firma.
Mi firma.
O una imitación bastante convincente.
—Dominik presentó estos documentos a través de una sociedad intermediaria —explicó Richard—. Todavía estamos investigando quién los preparó y quién conocía su origen.
Levanté la mirada.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?
—Porque necesitábamos pruebas suficientes. Y porque quería evitar que una acusación prematura pusiera en peligro la investigación.
Continué leyendo.