Helen intervino:
—Una tarde encontramos a Margaret llorando en una parada de autobús. Nos dijo que David le había pedido que se marchara de la casa.
Me volví hacia mi madre.
—¿Cuándo ocurrió eso?
—Hace unos seis meses.
—¿Y por qué no me lo dijiste?
Mi madre me tomó la mano.
—Porque te veía feliz con él. No quería ser la razón por la que perdieras a tu marido.
No pude contener las lágrimas.
## 3. La grabación que no quería ver
Daniel volvió a encender su teléfono.
—Hay una última grabación. Su madre nos pidió que se la enseñáramos cuando usted estuviera aquí.
Aparecía la cocina de mi casa.
Era un martes por la tarde.
Yo estaba trabajando.
David entró en la habitación y dejó las llaves sobre la mesa.
Mi madre estaba preparando una taza de té.