Sentí que algo se me encogía dentro del pecho.
Daniel continuó:
—Su madre empezó ayudando a una vecina que había perdido a su marido. Después conoció a otras personas en la misma situación. Poco a poco formaron un pequeño grupo.
—¿Y por qué no me dijeron nada?
La mujer que lloraba junto a mi madre levantó la cabeza.
—Porque su madre nos pidió que no la molestáramos. Decía que usted ya tenía suficientes problemas.
Aquellas palabras me dolieron más que cualquier reproche.
Mi madre había pasado dos años intentando no ser una carga para mí.
Y yo había terminado creyendo que ella era precisamente eso.
## 2. La mujer que conocía a mi esposo
Daniel apagó el vídeo.
—Hay algo más que necesita saber.
La mujer que estaba junto a mi madre se levantó.
—Me llamo Helen. Vivo en el mismo barrio que usted y su madre. Hace unos meses, su madre me pidió que no contara nada de lo que estaba sucediendo en su casa.