n viejo sobre reveló un secreto que la familia de Artur había estado ocultando durante años…

—¡Padre! ¡Sabemos que está ahí!

Era Richard.

Artur miró el reloj.

—Parece que nuestros invitados no quieren esperar hasta mañana.

4. La amenaza de los hijos

Richard entró sin esperar permiso.

Detrás de él estaba Victoria.

Ambos me miraron como si yo fuera una intrusa.

—¿Qué está haciendo esta mujer en tu despacho? —preguntó Richard.

Artur permaneció sentado.

—Es mi esposa.

—¡No es más que una desconocida que se ha aprovechado de tu enfermedad!

Victoria se acercó a las carpetas.

—Papá, sabemos que has estado modificando documentos. No puedes tomar decisiones de esta importancia sin consultar a la familia.

Artur soltó una pequeña risa.

—¿La familia? ¿Ahora os interesa la familia?

Richard apretó la mandíbula.

—No empieces otra vez con Daniel.

El nombre cayó en la habitación como una piedra.

Victoria se quedó completamente inmóvil.

Yo miré a uno y a otra.

Artur se levantó.

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