PARTE 2: LA ÚLTIMA MENTIRA

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

Claire había intentado advertirme.

Y yo había elegido no escucharla.

Aquella tarde llamé a Alexander.

Respondió con su habitual tono despreocupado.

—Hermano, escuché que estás soltero otra vez.

Apreté los dientes.

—Necesitamos hablar.

—¿Sobre Claire o sobre Madison?

Mi corazón se detuvo.

—¿Cómo sabes lo de Madison?

Alexander soltó una pequeña carcajada.

—Daniel, siempre has sido brillante para los negocios y terriblemente ingenuo con las personas.

—¿Qué hiciste?

Hubo un silencio.

Después respondió:

—Ven a mi oficina y hablaremos.

Alexander me esperaba junto a una ventana.

Sobre su escritorio había dos copas de whisky.

No toqué ninguna.

—¿Desde cuándo conoces a Madison? —pregunté.

Mi hermano sonrió.

—Desde mucho antes que tú.

Sentí una furia helada.

—¿La enviaste para acercarse a mí?

Alexander se acomodó lentamente la chaqueta.

—No tuve que obligarla. Madison siempre supo reconocer una oportunidad.

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