PARTE 2: LA ÚLTIMA MENTIRA

—«Daniel, durante nueve años esperé que algún día comprendieras que no necesitaba tus regalos. Necesitaba tu tiempo. No quería ser la mujer que vivía en tu casa. Quería ser la persona con la que desearas regresar a ella».

Cerré los ojos.

La voz de Richard continuó.

—«No me voy porque haya dejado de amarte de repente. Me voy porque he pasado demasiado tiempo olvidándome de mí misma para seguir amándote».

No pude responder.

Al día siguiente, mi asistente Olivia entró en mi despacho con una carpeta.

—Señor Morgan, necesito hablar con usted.

Su expresión era extrañamente seria.

—Adelante.

Colocó varios documentos sobre mi escritorio.

—La señora Morgan vino a verme hace dos meses.

Levanté inmediatamente la cabeza.

—¿Claire?

Olivia asintió.

—Me preguntó por unos contratos que usted había firmado durante su viaje a Nueva York.

Recordé aquella noche.

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