Grace se llevó una mano al vientre.
—Eso no tiene sentido.
Declan apretó la mandíbula.
—¿Hay algo más?
—Sí, señor.
La voz del hombre cambió.
—Encontramos comunicaciones entre Vanessa y un abogado que trabaja para una sociedad vinculada al patrimonio de la familia Calloway.
Grace frunció el ceño.
—¿La familia de Ethan?
—Exactamente.
—¿Qué están planeando?
El jefe de seguridad respiró profundamente.
—Todavía estamos verificando los documentos. Pero hay una cláusula de un antiguo fideicomiso familiar que podría explicar por qué están tan interesados en el nacimiento del bebé.
Grace sintió un escalofrío.
—¿Qué cláusula?
—Una que establece que el primer descendiente directo de Ethan Calloway podría recibir el control de una participación multimillonaria.
Declan se quedó inmóvil.
—¿De cuánto estamos hablando?
—Aproximadamente dos mil millones de dólares.
Grace abrió los ojos.
—Ethan jamás me habló de ese fideicomiso.