La historia de Walter y Max: El secreto que escondía aquel viejo soldado

—Durante algunos años. No fui guía canino toda mi carrera, pero siempre tuve un cariño especial por ellos.

Miró a Max.

—Por eso me sorprendió cómo se acercó a mí.

Le expliqué que Max había trabajado durante once años en operaciones de búsqueda y rescate.

Walter acarició su cabeza.

—Entonces sabe reconocer el miedo.

Max apoyó el hocico sobre su rodilla.

Walter cerró los ojos.

Y comenzó a llorar.

No era un llanto escandaloso.

Era el llanto silencioso de alguien que llevaba demasiado tiempo intentando demostrar que podía soportarlo todo.

4. La mujer que apareció en la clínica

A la mañana siguiente regresé a la clínica para saber cómo estaba Walter.

Lo encontré desayunando.

Había dormido poco, pero parecía más tranquilo.

Entonces una mujer entró apresuradamente en la habitación.

—¡Papá!

Walter levantó la cabeza.

—Mariana…

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