Solo quiero que los mayores dejen de enfadarse.
Te quiero.
Chloe».
No pude seguir leyendo.
Julian tenía los ojos llenos de lágrimas.
—No sabía que se sentía así —susurró.
Le devolví la carta.
—Ahora lo sabes.
Aquella tarde Julian llamó a su abogado y pidió que la situación de Chloe se abordara con ayuda de profesionales especializados en infancia y mediación familiar.
No quería que la niña tuviera que elegir entre sus padres.
Y, por primera vez, tampoco intentó utilizarme como argumento en la disputa.
6. El nacimiento
Llegó el invierno.
Mi embarazo avanzaba sin complicaciones, aunque había tenido que reducir mis turnos en urgencias.
Julian me acompañó a algunas consultas prenatales, siempre que yo aceptaba.
No hablábamos de volver a estar juntos.
Hablábamos de horarios, de preparativos y de cómo organizar las responsabilidades cuando naciera el bebé.
Una tarde, Chloe me entregó una pequeña caja.