Parecía preocupada.
Colocó varias carpetas sobre mi escritorio.
—Tenemos un problema con Julian.
Al principio pensé que se trataba de una mala decisión comercial.
Pero no.
Había transferencias que no coincidían con los contratos.
Facturas de proveedores inexistentes.
Pagos autorizados a una consultora propiedad de un antiguo conocido de Chloe.
Y varios préstamos respaldados por activos de la compañía que Julian había presentado como si tuviera autorización para comprometerlos.
La cantidad era considerable.
No se trataba de un simple error administrativo.
Le pedí a Margaret que no hiciera nada todavía.
Contraté una auditoría independiente.
Durante meses recopilamos documentación, revisamos contratos y consultamos a los abogados.
Descubrimos que Julian había utilizado dinero de la empresa para financiar parte de su estilo de vida.
También había intentado vender un terreno que pertenecía a una de nuestras sociedades sin contar con la autorización necesaria.