En ella aparecía escrito un nombre:
Lucas.
También había una fotografía.
Una mujer joven sostenía al bebé en brazos. A su lado aparecía Néro, mucho más robusto, con un pañuelo rojo alrededor del cuello.
En el reverso de la fotografía había una frase escrita a mano:
«Mi pequeño Lucas y su guardián. Siempre juntos».
La fotografía estaba fechada apenas dos meses antes.
Aquello significaba que alguien había abandonado al bebé y al perro recientemente.
Pero ¿quién?
Y, sobre todo, ¿por qué?
Los investigadores encontraron una pista en el interior de un bolsillo de la bolsa.
Un recibo de farmacia.
Tenía una dirección y una fecha.
La dirección correspondía a una pequeña vivienda situada a unos quince kilómetros de donde habíamos encontrado a Néro.
Al día siguiente, dos compañeros acudieron al lugar.