A LOS 80 AÑOS, MI VIENTRE CRECIÓ TANTO QUE MIS HIJOS TEMIERON LO PEOR. LOS MÉDICOS ENCONTRARON UNA MASA ENORME, PERO EL VERDADERO SECRETO ESTABA EN UN EXPEDIENTE DE MI ESPOSO FALLECIDO QUE DECÍA: «PROYECTO ELENA».

—Mamá, ¿desde cuándo estás así?

—Ha sido poco a poco.

—¿Por qué no me dijiste?

Intenté sonreír.

—No quería que se preocuparan.

Daniel puso una mano sobre mi hombro.

—Mamá, preocuparnos por ti también es parte de quererte.

No supe qué responder.

En el hospital nos recibió una especialista llamada doctora Mariana Cárdenas.

Era una mujer de unos cuarenta y tantos años, de voz tranquila y mirada atenta.

Me hizo muchas preguntas.

Desde cuándo había notado los cambios.

Si había perdido el apetito.

Si sentía dolor.

Si había tenido alguna enfermedad importante.

Después me examinó.

Lo hizo con paciencia.

Y algo que agradecí profundamente fue que siempre se dirigió a mí.

No habló con mi hijo como si yo no estuviera presente.

No tomó decisiones sin explicarme.

Me trató como una persona capaz de comprender lo que sucedía.

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