PARTE 2 — LA NIÑA QUE CONQUISTÓ EL CORAZÓN DEL MILLONARIO

Abracé al señor Oso.

—Lo sé.

Sin embargo, aquella noche dormí con una sonrisa.

A las nueve de la mañana siguiente, tres camionetas negras volvieron a entrar por el camino.

Domingo bajó del primer vehículo.

Llevaba una bolsa de papel.

—¡Buenos días, princesa!

Corrí hacia él tan rápido como me permitieron las ruedas.

—¡Volviste!

—Te hice una promesa.

Abrió la bolsa.

Dentro había dos cruasanes, zumo de naranja y una pequeña caja de lápices de colores.

—Pensé que podríamos desayunar juntos.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

Era la primera vez que alguien había regresado exclusivamente por mí.

Durante las semanas siguientes, Domingo continuó visitándome.

Aprendió cómo ayudarme sin hacer por mí las cosas que podía hacer sola.

Conoció a mis amigos.

Escuchó mis historias.

Y una tarde me preguntó si podía hablar con la directora sobre la posibilidad de convertirse en mi padre adoptivo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *