Mateo, el cirujano, había organizado una jornada gratuita de atención pediátrica.
Lucía estaba sentada en primera fila.
A su lado se encontraban Daniel, Lucas, Ángel y Samuel.
Alejandro permanecía al fondo del salón.
No esperaba que nadie lo invitara a acercarse.
Entonces una niña de aproximadamente siete años subió al pequeño escenario.
Llevaba un vestido amarillo y sostenía una fotografía antigua.
—Mi abuelita me pidió que entregara esto —dijo tímidamente.
Samuel recibió la imagen.
Cuando la observó, se quedó sin palabras.
Era una fotografía de Jacinta Salgado rodeada de sus descendientes.
Pero en una esquina aparecía una niña pequeña.
En el reverso, escrito con tinta azul, había un nombre:
Mercedes Hernández.
Samuel miró a su madre.
—Mamá… ¿cómo se llamaba la abuela de joven?
—Mercedes Hernández Salgado —respondió Lucía, confundida—. ¿Por qué?