La ceremonia avanzó.
El oficiante habló sobre el compromiso.
Sobre la confianza.
Sobre las promesas que dos personas hacen al decidir compartir su vida.
Después llegó el momento de intercambiar los anillos.
—Bruce, ¿puedes acercarnos los anillos, por favor?
Mi sobrino no se movió.
El oficiante sonrió.
—¿Bruce?
Me incliné ligeramente.
—Cariño,
PARTE 3
es tu momento.
Bruce miró a Douglas.
Después me miró a mí.
Su pequeña mano temblaba.
Finalmente levantó un dedo y señaló a mi prometido.
—Mamá me dijo que no le diera los anillos hasta que vieras esto.
La iglesia quedó en silencio.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué cosa, Bruce?
Mi sobrino abrió la caja.
Levantó cuidadosamente la pequeña almohadilla de terciopelo.
Debajo había un objeto diminuto.
Una memoria USB plateada.
Y un papel doblado varias veces.
Bruce me los entregó.
—Mamá me dio esto.
Lo miré sin comprender.
—¿Cuándo?