Bruce apoyó la cabeza sobre mi hombro.
—¿Mamá estaría orgullosa?
No pude contener las lágrimas.
—Muchísimo, cariño.
Después me preguntó:
—¿Douglas era malo?
Aquella pregunta me dolió.
Durante meses, Douglas había sido una figura importante en la vida de Bruce.
Había jugado con él.
Lo había ayudado a estudiar.
Lo había acompañado cuando lloraba por su madre.
¿Cómo explicarle que una persona podía haber sido cariñosa con él y, al mismo tiempo, haber ocultado cosas terribles?
Respiré profundamente.
—Douglas tomó decisiones muy equivocadas.
Bruce levantó la mirada.
—¿Como mentir?
—Sí.
—Mamá decía que cuando uno miente para esconder algo malo, la mentira se hace más grande.
Lo miré.
Judy solía decir exactamente eso.
Lo abracé con fuerza.
—Tu mamá era una mujer muy inteligente.
Dos meses después, el detective Harris volvió a llamarme.