Porque una sola pregunta daba vueltas en mi cabeza.
¿La muerte de Judy había sido realmente un accidente?
Abrimos el documento.
Contenía fechas.
Nombres de empresas.
Números de facturas.
Y referencias a transferencias sospechosas.
Las fotografías mostraban copias de documentos internos.
También había capturas de mensajes que Judy había recibido.
Uno decía:
«DEJA DE HACER PREGUNTAS SI QUIERES QUE TU HIJO SIGA TENIENDO UNA VIDA TRANQUILA».
Otro:
«NO ARRUINES EL FUTURO DE TU HERMANA».
Sentí náuseas.
Mi padre cerró la computadora.
—Tenemos que ir a la policía.
Asentí.
—Sí.
Hannah me miró.
—Claire, hay algo que debes entender.
—¿Qué?
—No sabemos si Douglas tuvo algo que ver con el accidente.
—Lo sé.
—Pero estas pruebas tienen que ser revisadas.
Respiré profundamente.
—Entonces vamos a hacerlo.
Aquella misma tarde contactamos a las autoridades.
Entregamos copias de los archivos.
Explicamos cómo habían llegado a manos de Bruce.