—Acabo de hacerlo.
Y salí de la iglesia.
No escuché la grabación hasta que llegamos a casa de mis padres.
Mi mejor amiga, Hannah, nos acompañó.
Bruce se quedó en la sala con mi madre.
Yo entré al estudio con mi padre y Hannah.
Conectamos la memoria USB a una computadora que no tenía conexión a internet.
Había tres archivos.
Una grabación de audio.
Un documento.
Y una carpeta con fotografías.
Abrí primero la grabación.
Escuché la voz de Judy.
Mi hermana.
Viva.
Respirando.
Hablando.
Sentí que se me llenaban los ojos de lágrimas.
«Hoy es martes, 14 de mayo.
Estoy grabando esto porque no sé si voy a tener otra oportunidad de contarle la verdad a Claire.
Si alguien encuentra este archivo, quiero que sepa que Douglas Reed no es quien dice ser».
Me llevé una mano a la boca.
La voz de Judy temblaba.