Mauricio:
«¿Y si Elena la lleva al hospital?».
Ricardo:
«No lo hará. Yo sé cómo manejarla».
La vista se me nubló.
Seguí leyendo.
Tres días después, Mauricio escribió:
«Verónica dice que no va a repetirlo».
Ricardo respondió:
«Dile que no verá un peso si abandona el plan».
Minutos más tarde agregó:
«Y recuérdale lo que sé de ella».
Aparté las hojas.
—Usó a nuestra hija como si fuera una inversión.
Gabriela mantuvo una expresión seria.
—La evidencia apunta a un posible móvil económico. Corresponde acreditar cada delito y la participación de cada persona.
La miré.
—¿Ricardo irá a prisión?
—Se están impulsando acusaciones graves. No puedo prometerle una sentencia determinada.
Aquella respuesta dolió.
Pero agradecí su sinceridad.
Había pasado demasiados años escuchando a un hombre que siempre aseguraba saber exactamente lo que ocurriría.
Ya no necesitaba promesas.