Mi suegra me afeitó la cabeza mientras dormía…

La voz le tembló.

—Completamente.

—¿Por esto?

—No.

Mariana sonrió.

Una sonrisa tranquila.

—Por tres años.

Tres años de esto.

***

Daniel parecía incapaz de respirar.

—No puedes destruir una familia así.

La respuesta llegó de inmediato.

—Yo no la destruí.

La destruyeron anoche.

Cuando decidieron que podían hacerme cualquier cosa y yo seguiría quedándome.

Guardó lentamente los documentos.

Luego se puso de pie.

La reunión había terminado.

Pero la verdadera caída apenas comenzaba.

Porque aún faltaba que Eleanor descubriera quién había estado sosteniendo su mundo todo ese tiempo.

Porque aún faltaba que Eleanor descubriera quién había estado sosteniendo su mundo todo ese tiempo.

***

Eleanor tardó exactamente cuarenta y ocho horas en aparecer.

No llamó.

No pidió una reunión.

No intentó disculparse.

Llegó directamente a la oficina de Mariana.

Furiosa.

Como si ella fuera la víctima.

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