FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HABÍA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA… Y DEL PRIMERO BAJÓ EL ESPOSO QUE YO CREÍA MUERTO

Leo y Luna salieron corriendo, habiendo escuchado voces extrañas afuera. Se detuvieron en seco cuando vieron los autos y los guardaespaldas.

Gabriel los miró. Sus piernas casi cedieron.

“¿Son…?”

“Tus hijos”, terminé la frase. “Leo tiene cuatro años ahora. Luna tiene tres. Y no te recuerdan porque eras solo una fotografía para ellos.”

Gabriel cayó de rodillas en el lodo, sin importarle su traje caro, y comenzó a llorar como nunca lo había visto llorar.

Y a pesar del dolor, la rabia, la confusión y los tres años de sufrimiento, algo dentro de mí se rompió al verlo así.

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