PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

Antes de marcharse, Ethan le pidió a su padre que lo llevara a Bellamore.

—Quiero darle las gracias a Harper en persona.

Roman aceptó.

Llegaron un viernes por la tarde, cuando el restaurante estaba lleno y el ruido de los platos cubría las conversaciones.

Harper estaba sirviendo una mesa junto a la ventana cuando los vio entrar.

Se quedó inmóvil durante un segundo.

Ethan llevaba un jersey azul y caminaba despacio, con el brazo todavía sujeto a una férula. Su rostro mostraba marcas que tardarían en desaparecer, pero sus ojos estaban más tranquilos.

—¡Ethan!

El muchacho sonrió.

—Estoy mucho mejor.

Harper lo abrazó con cuidado.

—Me alegro muchísimo.

—Mi padre dice que no puedo jugar al baloncesto durante seis semanas.

—Tu padre tiene razón.

Ethan puso cara de resignación.

—Eso es lo peor de todo.

Harper soltó una carcajada.

Roman la observaba en silencio.

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