PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

Ethan cerró los ojos.

—Gracias por no tenerme miedo.

Harper sonrió con tristeza.

—No eres tu padre, Ethan. Eres un chico de catorce años que necesita sentirse seguro.

Cuando salió de la habitación, Roman estaba esperando junto a la ventana.

Había escuchado parte de la conversación.

—Mi hermano siempre ha querido ocupar mi lugar —dijo.

Harper se cruzó de brazos.

—Eso no explica por qué tu hijo terminó en la nieve.

Roman bajó la mirada.

—No. No lo explica.

Por primera vez, no intentó intimidarla ni cambiar de tema.

—He pasado años creyendo que podía mantener a mi familia a salvo si controlaba cada detalle. Elegía sus colegios, sus amigos, los lugares a los que iba. Creía que, si nadie se acercaba demasiado, nadie podría hacerle daño.

—Pero no puedes controlar a todo el mundo.

—Ya lo he comprendido.

Harper lo observó.

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