PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

—Como si me hubiera atropellado un camión.

—Bueno, por lo menos todavía tienes sentido del humor.

Ethan sonrió y después miró a su padre.

—¿Puedo hablar con ella a solas?

Roman dudó.

Durante toda su vida había intentado controlar cada peligro que se acercaba a su hijo. Había contratado guardaespaldas, comprado sistemas de seguridad y apartado de su camino a cualquiera que considerara una amenaza.

Pero no había conseguido protegerlo de su propia familia.

—Estaré fuera —dijo finalmente.

Cuando la puerta se cerró, Ethan miró a Harper.

—Tengo que contarte algo.

Ella se sentó en la silla junto a la cama.

—Te escucho.

—Mi tío Vincent me llevó a su casa después de la escuela. Dijo que papá quería hablar conmigo sobre el futuro.

—¿Y qué pasó?

Ethan jugueteó nerviosamente con la sábana.

—Me enseñó unos documentos. Decían que, si papá moría o desaparecía, yo tendría que aceptar que Vincent se ocupara de los negocios de la familia.

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