PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

Harper miró a Denise.

Esta asintió, todavía demasiado sorprendida para decir nada.

—Dame cinco minutos —respondió Harper.

Se cambió de zapatos, recogió el bolso y salió.

Durante el trayecto, contempló las calles de Boston a través de la ventanilla. El cielo estaba cubierto de nubes grises y la nieve acumulada en las aceras empezaba a convertirse en agua sucia.

Pensó en su madre, Margaret, que había trabajado como limpiadora durante treinta años para pagar su educación. Pensó en sus estudios de enfermería, abandonados cuando los gastos médicos de su madre se volvieron insoportables.

Había estado tan cerca de terminar.

A veces todavía soñaba que llevaba una bata blanca y caminaba por los pasillos de un hospital.

Después despertaba en su pequeño apartamento, escuchando la tos de su madre al otro lado de la pared.

El coche se detuvo ante la entrada del hospital.

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