PARTE 2 — LA CORONEL QUE NADIE DEBIÓ DESAFIAR

Los agentes observaron las imágenes.

Después miraron a Grant.

—Señor Whitmore, esto contradice parte de su declaración.

Grant comenzó a protestar.

Pero entonces apareció un automóvil negro.

Un hombre alto, de cabello gris, descendió vestido con uniforme militar.

Reconocí inmediatamente al general de brigada Thomas Reynolds.

Habíamos trabajado juntos durante años.

Se acercó a mí.

Se cuadró.

Y saludó.

—Coronel Bennett.

Los policías se quedaron inmóviles.

Reynolds bajó la mano.

—Lamento presentarme sin avisar, Claire. Necesitamos hablar sobre un asunto urgente.

Grant soltó una carcajada nerviosa.

—¿Coronel? Mi hijo dijo que esta mujer estaba inventando historias.

Reynolds lo miró.

—Señor, está hablando de una oficial con más de veinte años de servicio y experiencia de mando en operaciones de alta exigencia.

Logan apareció detrás de su padre.

Su rostro perdió el color.

Pero Reynolds no había venido por aquella pelea.

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