PARTE 2 — LA CORONEL QUE NADIE DEBIÓ DESAFIAR

—No. Te estoy advirtiendo que no confundas mi paciencia con miedo.

Aquellas palabras parecieron enfurecerlo.

De repente, me empujó con ambas manos.

Retrocedí medio paso.

No levanté los puños.

—No vuelvas a tocarme —dije tranquilamente.

Pero Logan necesitaba demostrar algo frente a las cámaras.

Se lanzó hacia mí.

Su primer golpe fue rápido.

También predecible.

Me aparté, desvié su brazo y recuperé la distancia.

Logan perdió el equilibrio.

Los vecinos quedaron en silencio.

—¡Fue suerte! —gritó.

Volvió a atacar.

Esta vez intentó sujetarme por los hombros.

Utilicé su propio impulso para desequilibrarlo y llevarlo al césped mediante una maniobra controlada.

Todo terminó en segundos.

Logan quedó boca abajo, sorprendido, mientras yo mantenía una posición segura sin golpearlo.

—La pelea terminó —dije.

Lo solté y retrocedí.

Nadie aplaudió.

Nadie se rio.

Grant bajó lentamente el teléfono.

Logan se levantó con el rostro rojo de humillación.

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