PARTE 2 — LA MUJER EQUIVOCADA

Ricardo lo miró fijamente.

—Entonces explícame por qué Rebeca tenía su ropa cuando murió.

Felipe no pudo responder.

Mientras tanto, Paulina recibió una llamada de un número desconocido.

Era una mujer.

—Señora Mendoza, trabajé con Rebeca durante los últimos meses.

Paulina se quedó inmóvil.

—¿Quién habla?

—Mi nombre es Daniela Cruz. Rebeca me pidió que la buscara si algo le ocurría.

—¿Qué sabe?

Daniela respiró profundamente.

—Su esposo no era la única persona involucrada.

Paulina sintió un escalofrío.

—¿Quién más?

—Alguien muy cercano a usted.

Una hora después, Daniela llegó a casa de Teresa.

Traía una pequeña caja metálica.

Dentro había fotografías y una carta escrita por Rebeca.

Paulina comenzó a leer.

«Señora Paulina, sé que no tengo derecho a pedirle nada. Le hice mucho daño y me arrepiento. Pero descubrí algo que usted necesita saber».

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