También pidió que se revisaran sus tratamientos y las condiciones en las que había vivido.
Cuando el neurólogo terminó de examinarlo, habló con cautela.
—El señor Moretti presenta limitaciones motoras y del habla importantes, pero responde a instrucciones sencillas y parece conservar una comprensión considerable.
Lorenzo se sentó lentamente.
—¿Puede comunicarse?
—Podemos intentar establecer un sistema fiable de respuestas mediante movimientos oculares y herramientas de comunicación asistida.
Miré a Giovanni.
Sus ojos brillaban.
Por primera vez en años, alguien estaba intentando escuchar su voz.
Los siguientes días transformaron la mansión.
La habitación 4B fue renovada.
Se instalaron equipos adecuados.
Las cortinas se abrieron.
La calefacción volvió a funcionar.
Y Giovanni comenzó a recibir cuidados supervisados por profesionales.
Yo debía permanecer en reposo durante varios días.
Pero cada mañana preguntaba por él.
Hasta que una tarde Lorenzo apareció en mi puerta.