PARTE 2: LA ÚLTIMA VOLUNTAD

Sentí que la sangre se me congelaba.

—¿Por qué?

Lorenzo bajó la mirada.

—Eso es lo que estamos intentando descubrir.

A la mañana siguiente, Giovanni me pidió que acudiera a su habitación.

Cuando entré, tenía una fotografía sobre las rodillas.

Era una imagen antigua.

Mostraba a una mujer joven sosteniendo a un bebé.

La mujer tenía mi mismo cabello oscuro.

Mis mismos ojos.

Y una sonrisa que reconocí inmediatamente.

Era mi madre.

Sentí que el corazón comenzaba a golpearme el pecho.

—¿Dónde conseguiste esto?

Giovanni comenzó a escribir.

Las palabras aparecieron lentamente.

TU MADRE.

Asentí.

—Sí. Es mi madre.

El anciano cerró los ojos.

Después escribió otra frase.

LA CONOCÍ.

Me quedé inmóvil.

—¿Conociste a mi madre?

Dos parpadeos.

Sí.

Mi respiración comenzó a acelerarse.

—¿Cómo?

Giovanni tardó varios minutos en responder.

Finalmente apareció una frase.

ELLA TRABAJÓ AQUÍ.

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