PARTE 2 — LA VERDAD OCULTA

Me quedé inmóvil.

—¿Cómo?

—Valeria había solicitado una prueba genética privada. No conozco todos los resultados, pero parece que hubo discrepancias.

Sentí un escalofrío.

Durante diecinueve años, Rodrigo había criado con orgullo al hijo de Valeria.

Mientras mi Adrián crecía sin conocerlo.

Y ahora existía la posibilidad de que Mateo ni siquiera fuera suyo.

Esa noche Rodrigo llegó desesperado.

—Elena, necesito hablar contigo.

Su rostro estaba completamente desencajado.

—Valeria desapareció. Se llevó documentos y retiró dinero de varias cuentas.

Lo observé en silencio.

—¿Y Mateo?

Rodrigo bajó la cabeza.

—También desapareció.

Entonces sacó un sobre.

—Pero antes de irse dejó esto.

Dentro había una carta escrita por Mateo.

Rodrigo me pidió que la leyera.

La primera frase me dejó sin respiración:

«Papá, llevo ocho meses investigando la verdad. No soy tu hijo biológico, pero eso no es lo peor».

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