—Tengo información sobre los documentos que Valeria consiguió después de su divorcio.
Me incorporé lentamente.
—¿Qué información?
—No puedo hablar por teléfono. Pero hay algo que debe saber antes de reunirse con Rodrigo nuevamente.
Sentí que el corazón comenzaba a golpearme.
—¿Qué cosa?
El médico respiró profundamente.
—Valeria no actuó sola.
A la mañana siguiente, Esteban llegó al hotel con una carpeta antigua.
—Durante años guardé estos documentos porque temía perder mi empleo —confesó.
Dentro había registros de acceso al archivo médico del hospital.
Varias personas habían consultado mi expediente sin autorización.
Entre ellas figuraba Valeria.
Pero también aparecía otro nombre.
Mateo Salgado.
El hijo de Rodrigo y Valeria.
Fruncí el ceño.
—Mateo era un bebé cuando nació Adrián.
Esteban asintió.
—Por supuesto. Ese acceso es reciente, de hace ocho meses.
Sentí un escalofrío.