PARTE 2 — LA VERDAD OCULTA

Sentí que el corazón se detenía.

Pero Esteban todavía no había terminado.

—Y ese médico también firmó los documentos que permitieron a Valeria acceder ilegalmente a su historial.

Miré a Rodrigo.

Su rostro estaba completamente pálido.

Entonces Esteban pronunció el nombre.

—Doctor Gabriel Montes. El mismo hombre que, según los archivos, autorizó una intervención médica en su nombre seis meses después del divorcio.

Me quedé sin respiración.

Porque yo jamás había conocido a ningún Gabriel Montes.

Y mucho menos había autorizado una intervención.

Pero si aquellos documentos eran auténticos, alguien había utilizado mi identidad durante el embarazo.

Y aquella conspiración podía ser mucho más profunda que el dinero desaparecido.

Por primera vez comprendí que Valeria no había dedicado diecinueve años únicamente a ocultar a Adrián.

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