MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

También me senté porque estaba aliviada de no tener que enfrentarme al director delante de todas aquellas familias.

Me avergüenza reconocerlo.

Pero es verdad.

Renata llevó la figura hasta una pared lateral.

La acomodó cuidadosamente para que no se cayera.

Después regresó a sentarse junto a mí.

No lloró.

No me tomó la mano.

No dijo una palabra.

La ceremonia comenzó.

Los alumnos pasaban al escenario por orden alfabético.

Las familias aplaudían.

Tomaban fotografías.

Los maestros sonreían.

Yo intentaba prestar atención.

Pero no podía dejar de mirar aquella figura de cartón apoyada contra la pared.

La fotografía de Emiliano parecía observar el escenario.

Como si estuviera esperando que alguien pronunciara su nombre.

Casi una hora después, el director tomó el micrófono.

—Renata Martínez.

Mi hija se levantó.

Todos esperaban que caminara hacia el escenario.

Pero ella fue directamente hacia la pared.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *