MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

Cuando le pregunté si había hablado con él sobre aquello, respondió:

—Él no quiere volver a esa escuela, mamá. Y tiene derecho a no hacerlo.

—Entonces, ¿por qué vas a llevarlo?

Renata dejó las tijeras sobre la mesa.

—Porque también tiene derecho a que alguien diga que debió estar ahí.

No supe qué responder.

La revisión formal comenzó poco después de la ceremonia.

La declaración de Renata fue examinada.

También la de Ximena.

Se revisaron los registros de recepción, el expediente disciplinario y las decisiones tomadas tres años antes.

La investigación confirmó que el documento de mi hija había sido recibido por la escuela.

También confirmó que no había sido incorporado al expediente utilizado para justificar la expulsión.

Nadie pudo establecer con certeza en qué momento desapareció.

El director aseguró que nunca había visto aquellas declaraciones.

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