MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

Ofelia todavía vivía en el mismo barrio.

Cuando Renata le explicó que quería contactar al muchacho, la mujer se quedó mirándola durante mucho tiempo.

—¿Para qué lo buscas?

—Porque necesito decirle algo.

—¿Sobre la escuela?

—Sí.

Ofelia suspiró.

—Mija, ese muchacho ya ha pasado por suficiente.

Pero finalmente aceptó darle su número.

Renata lo llamó.

Emiliano contestó después de varios intentos.

—¿Bueno?

—¿Emiliano? Soy Renata Martínez.

Hubo silencio.

—¿Renata?

—Sí. Estudiábamos juntos.

—Me acuerdo.

—Quisiera hablar contigo.

—¿Para qué?

Mi hija le explicó que había conservado una declaración sobre el incendio.

Que estaba segura de que él no había sido responsable.

Que quería intentar corregir lo ocurrido.

Emiliano no se emocionó.

No le dio las gracias.

Solamente dijo:

—Renata, ya pasó mucho tiempo.

—Lo sé.

—Yo ya tengo mi vida.

—También lo sé.

—No quiero volver a meterme en eso.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *