MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

Decía claramente que ella había visto a Emiliano en la cancha.

Que no estaba cerca del laboratorio cuando ocurrió el incendio.

Que había otros estudiantes en el pasillo.

Recuerdo haber sentido preocupación.

No por Emiliano.

Por Renata.

Pensé que si se involucraba en aquel asunto, los maestros podrían comenzar a verla como una alumna problemática.

Que otros estudiantes se molestarían con ella.

Que terminaría atrapada en un conflicto que, según yo, no le correspondía.

Así que le quité el papel de las manos.

—Dámelo.

—Pero mamá…

—No aquí.

Lo doblé y lo guardé en mi bolsa.

—Mañana lo entregamos en dirección, como debe ser.

Renata me miró.

—Es importante.

—Ya sé.

Y entonces dije una frase que tres años después todavía me persigue.

—No te metas en problemas que no son tuyos.

Mi hija bajó la mirada.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *