MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

“Algo habrá hecho”.

Ésa fue toda mi reflexión.

Un muchacho perdió su escuela.

Su grupo de amigos.

Sus oportunidades.

Y yo reduje su historia a cuatro palabras.

Algo habrá hecho.

Pero mi hija sabía algo que yo no.

El día del incendio, Renata había estado esperando a su amiga Ximena cerca del laboratorio.

Desde allí podía ver el pasillo y parte de la cancha.

Vio a dos alumnos salir del área antes de que comenzara el alboroto.

También vio a Emiliano jugando futbol afuera.

Cuando escuchó que lo estaban culpando, decidió escribir lo que había presenciado.

Lo hizo al día siguiente.

Utilizó uno de los formatos oficiales de declaración de alumnos.

Anotó la fecha.

La hora.

Su nombre.

Y explicó dónde se encontraba Emiliano cuando comenzó el incendio.

Ximena, sin hablar previamente con Renata, escribió otra declaración con información similar.

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