¡FUI AL HOSPITAL PARA SORPRENDER A MI ESPOSO CON SU COMIDA FAVORITA! PERO SU COMPAÑERO ME MIRÓ CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS Y PREGUNTÓ: «ÉL NO TE HA CONTADO NADA, ¿VERDAD?».

Perdóname por todas las cenas a las que no llegué.

Por los cumpleaños que me perdí.

Y por hacerte sentir sola cuando eras la persona a la que más necesitaba».

No pude continuar.

Me incliné sobre él y lo abracé.


—No quiero tus cartas de despedida —susurré—. Te quiero a ti.

Ben me abrazó con la poca fuerza que tenía.

—No sé cuánto tiempo me queda.

—Entonces no desperdiciemos más tiempo ocultándonos la verdad.


Un médico entró poco después.

Ben autorizó que me explicaran su situación.

El tumor había requerido tratamiento durante los meses anteriores, pero los estudios recientes mostraban cambios preocupantes.

La convulsión podía indicar una progresión de la enfermedad.

Necesitaban nuevas imágenes y una evaluación multidisciplinaria para determinar las opciones.

—¿Puede operarse? —pregunté.

El médico respondió con cautela.

—Es una posibilidad que debemos valorar. Depende de la ubicación del tumor, de los estudios actuales y de los riesgos. Todavía no podemos prometer un resultado.

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