«Tu padre dice que debemos contarte toda la verdad».
¿Toda la verdad?
¿Qué más podía haber?
PARTE 4: El secreto de mi padre
El sábado acudí a la casa de mis padres.
No fui para discutir sobre el departamento. Fui porque necesitaba entender qué estaba pasando.
Mi padre me esperaba en el comedor. Tenía frente a él una carpeta marrón.
Mi madre estaba sentada junto a Daniela, que no levantó la vista cuando entré.
—Siéntate, Sofía —dijo mi padre.
Permanecí de pie.
—Habla.
Respiró hondo.
—Hace dos años, cuando tu madre tuvo que operarse, pedí un préstamo. Las cosas se complicaron y empecé a acumular deudas. No te lo dije porque sabía que ya estabas ahorrando para tu departamento.
Lo miré con sorpresa.
—¿Cuánto debes?
Me dio una cifra.
Era una cantidad considerable, pero no imposible de resolver con un plan de pagos.