—Mamá dice que Eleanor estaría orgullosa.
Miré la tarjeta.
—Yo también lo creo.
Durante la ceremonia, Margaret habló sobre la vida de Eleanor.
Contó que había pasado muchos años sin familia cercana, que había trabajado en empleos modestos y que nunca se había casado.
Explicó que su enfermedad le había obligado a enfrentarse a la posibilidad de morir sin haber cumplido uno de los deseos más sencillos que había guardado en su corazón.
Después mostró la fotografía de nuestra boda.
La sala permaneció en silencio.
—Algunas personas pueden pensar que aquella ceremonia fue solo un gesto simbólico —dijo Margaret—. Pero para Eleanor significó mucho más. Le permitió experimentar algo que había deseado durante toda su vida: sentirse elegida y celebrada.
Miré la imagen.
Eleanor sonreía con su anillo levantado hacia la cámara.