—Margaret, tu empresa no figura como parte firmante, pero el documento presenta una futura colaboración como si ya estuviera aprobada. Necesitamos averiguar quién lo preparó y a quién se lo entregaron.
—¿Crees que Ethan sabía lo que estaba firmando?
—No podemos asegurarlo todavía.
Miré la fotografía de mi hijo sobre la repisa.
Quería creer que Ethan había cometido un error por ingenuidad, no que hubiera participado conscientemente en un engaño. Sin embargo, tampoco iba a protegerlo de las consecuencias si había actuado de mala fe.
—Investígalo todo —le dije—. Quiero la verdad, aunque me duela.
Aquella noche apenas pude dormir.
A la mañana siguiente, recibí una llamada de Ethan.
—Mamá, por favor, necesito verte antes de la ceremonia.
Acepté encontrarme con él en una cafetería cercana al hotel.
Cuando llegó, parecía agotado. Tenía ojeras y llevaba la misma camisa que había usado durante la reunión del día anterior.