No sabía si Ethan comprendería alguna vez el daño que me había causado. Tampoco sabía si Vanessa estaba actuando por ambición, por inseguridad o por ambas cosas.
Lo que sí sabía era que no permitiría que sus decisiones pusieran en peligro mi empresa.
Y entonces llegó un mensaje de Richard.
«Margaret, Vanessa acaba de solicitar una reunión urgente con la dirección del hotel. Quiere confirmar quién asistirá a la ceremonia y ha pedido que se reserve un asiento especial para un supuesto representante de la empresa propietaria».
Leí el mensaje y fruncí el ceño.
Vanessa quería impresionar a sus invitados con la presencia de alguien de la dirección del hotel.
Pero no sabía que llevaba semanas hablando con esa misma persona sin conocer su identidad.
Respondí a Richard:
«Confirma la reunión. Estaré presente».
Porque al día siguiente, por primera vez, Vanessa tendría que hablar conmigo cara a cara.