Sentí que se me tensaba la mandíbula.
—¿Qué significa esto?
Richard señaló una diapositiva.
Vanessa había escrito que, después de la boda, ella y Ethan participarían en la expansión de una prestigiosa cadena hotelera. También afirmaba que su familia aportaría capital para adquirir nuevas propiedades y que el Grand Bellamy sería el punto de partida de aquella colaboración.
No había ninguna autorización. Ningún acuerdo firmado. Ninguna negociación en curso.
Todo era una invención.
—¿Han utilizado el nombre de mi empresa sin permiso? —pregunté.
—Sí. Al menos en esta presentación. Estamos verificando si también la han compartido con terceros.
Cerré la carpeta lentamente.
Durante años había construido mi compañía con paciencia. Había rechazado inversiones arriesgadas, negociado personalmente con proveedores y pasado noches enteras revisando presupuestos. Nunca había permitido que nadie utilizara el nombre de mi empresa para aparentar una riqueza que no le pertenecía.