Capítulo 2: El secreto oculto en mi bebida

Tenía sesenta y cuatro años. Había amado, había sufrido y había cometido el error de creer en una mentira.

Pero no era demasiado tarde para empezar de nuevo.

Levanté mi taza y sonreí al contemplar el jardín.

Esta vez, nadie me había preparado la bebida.

Esta vez, yo había elegido cada ingrediente.

Y esta vez, sabía que estaba a salvo.

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