Capítulo 2: El secreto oculto en mi bebida

Aquellas palabras me dolieron más que cualquier insulto.

—¿Y por eso me dabas una sustancia sin mi consentimiento?

Daniel apartó la mirada.

Su silencio fue la respuesta más aterradora que podía haberme dado.

—No quería hacerte daño —murmuró finalmente—. Solo necesitaba que estuvieras tranquila mientras resolvía algunos problemas.

—¿Qué problemas?

Se pasó una mano por el cabello.

—Había inversiones que necesitaban reorganizarse. Si hubieras firmado los documentos adecuados, todo habría sido más sencillo.

—¿Para quién? ¿Para mí o para ti?

No contestó.

Entonces saqué una copia de la fotografía del certificado matrimonial y la puse sobre la mesa.

—También me mentiste sobre Laura.

Daniel miró el documento y su rostro palideció.

—¿Quién te ha dado eso?

—Eso no importa. Lo que importa es que he terminado de creerte sin pruebas.

Por primera vez, vi miedo en sus ojos.

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