Capítulo 2: El secreto oculto en mi bebida

—¿Y no pensaste en preguntarme si yo lo sabía?

—Tuve miedo de perderlo todo. Daniel me había prometido ayudarme con mis deudas si colaboraba.

Por un instante, no pude pronunciar palabra.

Mi propia sobrina había aceptado participar en algo que podía ponerme en peligro a cambio de dinero.

—¿Cuánto te prometió? —pregunté finalmente.

—Cincuenta mil dólares.

Cincuenta mil dólares.

Esa era la cantidad por la que Patricia había puesto en riesgo la confianza que nos había unido durante más de veinte años.

—Necesito que vengas a hablar con mi abogado —le dije—. Y quiero que lleves todos los documentos y mensajes que tengas.

—¿Me perdonarás algún día?

Miré por la ventana.

—No puedo responderte eso ahora. Primero necesito saber toda la verdad.

Colgué.

Helen me abrazó mientras yo lloraba, pero esta vez mis lágrimas no eran únicamente de tristeza. También sentía rabia. Una rabia profunda contra Daniel, contra Patricia y contra mí misma por haber confundido la confianza con la obligación de ignorar las señales de peligro.

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